Física de lentes I
Física de lentes
Una lente convexa concentra los rayos de luz. La figura 49-2 muestra la entrada a una lente convexa de unos rayos de luz paralelos. Los rayos luminosos que inciden sobre el centro de la lente chocan exactamente perpendiculares contra su superficie y, por tanto, la atraviesan sin sufrir ninguna refracción. Sin embargo, al alejarse hacia cualquiera de los bordes de la lente los rayos tropiezan con una superficie que forma un ángulo paulatinamente mayor. Los más externos se desvían cada vez más hacia el centro, lo que se denomina convergencia de los rayos. La mitad de su giro sucede al entrar en la lente y la otra mitad al salir por el lado opuesto. Si la lente tiene exactamente la curvatura adecuada, los rayos paralelos que atraviesan cada parte de la misma se desviarán justo lo suficiente para que todos se crucen en el mismo sitio, que se llama punto focal.
Una lente cóncava dispersa los rayos de luz. La figura 49-3 muestra el efecto que ejerce una lente cóncava sobre los rayos de luz paralelos. Los que entran por su centro chocan contra una superficie que queda perpendicular al haz y, por tanto, no se refractan. Los rayos que llegan a los bordes penetran en ella antes que los centrales. Esto es lo contrario de lo que sucede en la lente convexa, y da lugar a que los rayos de luz periféricos diverjan de los que atraviesan el centro de la lente. Por tanto, una lente cóncava provoca la divergencia de los rayos luminosos, mientras que la convexa propicia su convergencia
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